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LA EMPRESA CRIMINAL CONJUNTA COMO FORMA DE IMPUTACIÓN A TÍTULO DE COAUTORÍA Y PARTICIPACIÓN

Delio Dante López Medrano

Universidad Nacional Autónoma De México

Liliana Pérez De La Rosa

Universidad Nacional Autónoma De México

RESUMEN:

Los criterios relativos a la imputación a título de autoría y participación devinieron insuficientes ante los crímenes que se verificaron en el siglo XX, particularmente aquellos realizados por grupos vinculados al Estado. Ello puso en cuestión los principios empleados, que fundamentalmente se referían al pequeño delincuente, que poco a poco fue palideciendo ante esta delincuencia. Con el genocidio de la Ex Yugoslavia elTribunal ad hoc estableció nuevos fundamentos para atribuir responsabilidad a los integrantes del grupo por hechos cometidos por alguno de sus miembros, lo que constituye el objeto de estudio: la doctrina de la Empresa Criminal Conjunta. Para apreciar las soluciones que incorpora esta doctrina en el Derecho penal se abordan los problemas de imputación que generan los criterios tradicionales de imputación con relación a los grupos delictivos.

PALABRAS CLAVE:

Coautor. Partícipe, Empresa Criminal Conjunta, Dominio del Hecho, Tribunales Internacionales, Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia.

ABSTRACT:

The criminal liability based under modalities related to authorship and participation becomes obsolete by the crimes committed during the twentieth century, particularly those carried out by groups linked to the State. These concepts would undermine mainly those referred to the small offender, by the which gradually grew pale in the face ofthe mass genocide in the former Yugoslavia, the ad hoc Court established new legal bases to attribute responsibility to the members of the group for acts committed by one of its members, which constitutes the object of study: the doctrineof the Joint Criminal Enterprise. To appreciate the solution provided by this criminal doctrine, we will discuss the problem of imputation that generates the traditional criteria of imputation concerning criminal groups.

KEYWORDS:

Co-author, Joint Criminal Enterprise, Dominium of the fact, International Courts, International CriminalTribunal for the former Yugoslavia.

INTRODUCCIÓN

El Derecho penal moderno se ocupó desde principios del siglo pasado del problema de la atribución del resultado, esto   es determinar a quién le pertenece el hecho. Del estudio de la determinación del ¿a quién? se ha ocupado la dogmática penal prácticamente desde sus inicios. Desde luego, con miras a dar una respuesta «moderna», puesto que el tema relativo al castigo de quien realiza el hecho ha acompañado al Derecho penal desde sus albores. Loque cambia son los criterios que, conforme la sociedad se va transformando, se han venido empleando para resolver el tema de la atribución de un hecho. Y cambian los criterios de atribución porque los fenómenos delictivos se hantransformado, así como la forma de intervención de los perpetradores.

La figura del delincuente a la que se enfrentaba el sistema penal, aún a la monstruosidad a la que se refería Michel Foucault, ha palidecido ante la figura del delincuente que observamos en el siglo XX y en las dos primeras décadas del siglo XXI, de lo que México constituye un extraordinario laboratorio, particularmente por la forma deoperar de los cárteles de la droga y sus derivaciones delictivas. Es por ello por lo    que el esquema decimonónico hegeliano, fundante del Derecho penal moderno, deja de ser aplicable para atribuir los hechos a esta forma dedelincuencia. Es de recordar que para hegel «un delito es esta acción individual», y lo que paulatinamente viene observando el sistema de Derecho penal es precisamente que  en los delitos actuales lo que menos observamos es la acción individual, paulatinamente han pasado a ser hechos cometidos por varias personas. Históricamente hablando, el concepto hegeliano de la acción fue superado poco a poco, bien por no proporcionar elementos para la didáctica del delito, bien porque

dejó de tener vigencia la concepción del delito como expresión de sentido.

En Hegel se trata tan claramente de un sentido de la acción, del proyecto de conformación del mundo exteriormanifestado en la acción, que la solución sólo se adapta para el sentido verdaderamente pretendido, o sea, para los hechos dolosos: «El derecho de la voluntad es, sin embargo, reconocer en su hecho como acción suya […] sólo lo que estaba en su propósito (Vorsatz)».4

Los problemas de imputación con los criterios tradicionales del Derecho penal

En el siglo XX se verificaron crímenes que por mucho superaron al acto del pequeño delincuente, que al serenfrentados a los elementos teóricos con los que contaba el Derecho penal, de ese tiempo, no tenían una respuesta adecuada, a más que dichos acontecimientos tenían como protagonista principal  a los órganos del Estado bien al aparato del Estado al servicio de ciertas ideologías para la consecución de hechos que solamente más tarde fueron interpretados como algo más que delitos: como graves violaciones a Derechos Humanos. Acontecimientos que, al escapar al andamiaje teórico penal, que, unido a situaciones políticas particulares, permitieron en la gran mayoría de ellos total o casi total impunidad. No es este el espacio para revisar las razones políticas, estructurales, culturales, o decualquier otra

índole que en la mayoría de los casos permitieron primero la verificación de estas masacres y posteriormente su impunidad.

Jaime  Malamud  Goti, al realizar la revisión del texto Radical Evil on Trail (1996), de carlos santiago nino (1943- 1993), recuerda que respecto de este tipo de casos en el siglo XX la regla fue la impunidad, así lo señala para la Primera Guerra Mundial (1914); que fueron pocos los nazis sancionados (Segunda Guerra Mundial);5 a lo que habría que agregar el genocidio de los Herero y Namaqua (hoy Namibia, 1904-1907); el genocidio armenio (1915-1923); el genocidio gitano (por la Alemania nazi); las bombas de Hiroshima y Nagasaki (1945); los gulag en la Unión Soviética (1930-1960); la masacre de Rincón Bomba o genocidio pilagá (Argentina, 1947); la masacre de Tlatelolco en México (1968); la masacre de civiles por tropas norteamericanas en Vietnam (década de los 60); el genocidio Camboyano (1975- 1979); el genocidio guatemalteco (década de 1980); la masacre del Mozote (el Salvador, 1981); el ataque contra la localidad kurdo-iraquí en Halabja (1988); la masacre de Tiananmén (1989); el genocidio en Bosnia (1992-1995); el Genocidio de Ruanda (1994); la matanza de Accomarca, Ayacucho, Perú (1985), y muchas otras más en todo el mundo.

En tanto esto pasaba a nivel global, el Derecho penal, influenciado por una parte por los hegelianos cuyo esquema predilecto, trabajaba con el modelo de un sujeto realizando una acción, misma que se verificaba en un resultado, de donde la

calidad de autor dependía de la voluntad del sujeto para realizar la acción y no su intervención material. Lo que tenía como consecuencia que el responsable de la muerte, en estos delitos, lo era quien realizaba el acto en tanto quequienes decidían sobre la realización del hecho no respondían a título de autores sino a lo más como cómplices, por lo que éstos y no aquéllos podían acceder a ciertos beneficios legales, en otras palabras, este esquema permitía que lassanciones se aplicaran con mayor rigor a los estratos más bajos del aparato de poder, a los operarios, mientras los superiores podían ser beneficiados con penas menores o algún otro beneficio legal, a los que es tan afecto el Derecho penal del amigo. Lo mismo ocurre en la actualidad con la delincuencia organizada, tratándose de delitos domésticos.

Esta impunidad, a imagen y semejanza de la impunidad relativa al delincuente tradicional, en la que se castigaba principalmente a los sectores sociales menos favorecidos, ha impulsado nuevos criterios, y no solamente ello,sino que también nuevas estructuras persecutorias (fiscalías, sistema adversarial, sistema de juicios orales, entre otros) y nuevos delitos (delitos económicos, en contra de la ecología, de género, informáticos, etcétera). No obstante, estasnuevas manifestaciones del Derecho penal deben seguir respetando los principios del Derecho penal moderno, o si se prefiere ilustrado, y que hoy se conoce como garantías del Estado de Derecho y principios del Derecho penal, recogidos por las Constituciones Políticas de los Estados y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.Dentro de los criterios con los que tradicionalmente ha trabajado el Derecho penal y que han tenido cambios importantes, y siguen evolucionando, se tienen aquellos que permiten atribuir el hecho en los casos en que intervienen grupos, esto es: «El problema que plantea la intervención de varias personas en la realización de un delito»;6  bien el planteamiento inverso, esto  es cómo juzgar crímenes en que la victimización es masiva y en los que cooperan varios sujetos,7 «aquí se trata de resolver es  en qué casos y a quienes se puede imputar, independientemente del delito de asociación ilícita que hayan cometido, los hechos delictivos concretos (asesinatos, secuestros, robos, tráfico de drogas, estafas financieras, corrupción) que realizan algunos miembros de la asociación criminal o de cualquier otro grupo revista o no los caracteres de una asociación ilegal».8 Este tema se conoce en la dogmática penal como imputación a título de autoría o participación, problema en el que han destacado dos posturas: la doctrina de la Empresa Criminal Conjunta yla teoría del Dominio del hecho. Esta última propuesta y desarrollada por Claus Roxin,9 en tanto que la primera por laSala de Apelaciones del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.

De la responsabilidad del individuo por hechos propios a la responsabilidad individual por hechos cometidos por otro

La problemática que presentaba determinar la responsabilidad individual en casos realizados por grupos se planteó principalmente en aquellos supuestos en que intervenían grupos de poder, generalmente asociados al Estado o bien formando parte de sus estructuras, en el ámbito internacional particularmente, en este contexto la Teoría del dominio del hecho (1963) está asociada al caso de Adolf Eichmann,10 en tanto que la doctrina de la Empresa Criminal Conjunta se encuentra relacionada con la sentencia de 15 de julio de 1999  de la Sala  de Apelaciones del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, en el caso Duško Tadić.11

El problema de  la  intervención  de  varios  sujetos  en la realización del hecho lo aborda roxin a partir de clarificar    la responsabilidad del autor detrás del autor, puesto que la explicación vigente en ese momento solamente concebía el que el autor mediato (el autor detrás del autor) se valiera de otro pero como mero instrumento, esto es queéste último no era consciente de su intervención en un hecho delictivo, y no se aceptaba que una persona intervinieraen el hecho del otro de forma voluntaria, ya que esto atribuía responsabilidad a quien actuaba –de manera…