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LA CONCEPCIÓN DE LO PENAL EN LA SOCIEDAD DESCRITA POR HOMERO EN SUS OBRAS

Ramiro García Falconí

Universidad Central del Ecuador

RESUMEN:

La sociedad griega y su evidente influencia en la construcción de lo que hoy llamamos cultura occidental no puede ser soslayada a la hora de analizarse el desarrollo histórico del Derecho penal. De hecho, sus contribuciones han sido tan importantes, tanto en lo político, como en lo jurídico y filosófico, que no existe manera de explicar el estado actual del Derecho penal occidental, sin referirse a Grecia y sus diferentes etapas. Por lo tanto, explicaré la relación jurídico-filosófica en torno a esta sociedad y sus repercusiones en la actualidad.

PALABRAS CLAVE:

Comunidad, poder, relaciones jurídicas, Época Homérica, funciones, castigos.

ABSTRACT

Greek society and their influence on the construction of what we now call Western Culture cannot be overlooked when analysing the historical development of Criminal Law. In fact, their contributions have been so important, both politically and legally and philosophically, that there is no way to explain the current state of Western Criminal Law without referring to Greece and its different stages. Therefore, I will explain the legal-philosophical relationship around this society and its repercussions to the present.

KEY WORDS

Community, power, legal relations, Homeric Era, roles, Punishments

La sociedad en la Grecia Homérica

Existen indicios de poblaciones que habitaron el territorio griego desde el Paleolítico, así como asentamientos en el Neolítico (6000 a. C.- 2900 a. C.), especialmente en el norte de Grecia.

Entre 3200 a. C. y 1100 a. C. floreció la civilización Cicládica en las islas ubicadas en el Mar Egeo (Delos, Naxos y Paros). Se dedicaban a la pesca y al comercio y sus casas y templos fueron construidos en piedra. A fines del siglo XIX, se descubrieron figuras femeninas pintadas, que al parecer habrían sido utilizadas en ritos funerarios3. No se conservan registros escritos de esta época y la mayoría de los historiadores concuerda en que el final de esta época coincide con el aparecimiento de la denominada civilización cretense o minoica (2700 a. C.-1500 a. C.), denominada de esta forma por Sir Arthur John Evans en honor al rey Minos de Creta5.

De esta última se han encontrado tanto edificaciones, como pinturas, que representan sobre todo a sus divinidades. No se han podido descifrar los registros escritos hallados, por lo que no es posible conocer la estructura jurídica imperante en dicha civilización. Sin embargo, de los monumentos encontrados, puede inferirse que tenían un sistema de gobierno centralizado, con el rey como cabeza y probablemente sumo sacerdote6. Se evidencia la existencia de una clase noble dirigente, una clase media, cuyos estándares de vida eran más bien modestos y una cuarta clase, subalterna, formada por quienes hacían los trabajos más duros, como agricultura, pesca y alfarería. Así mismo se han encontrado vestigios, de lo que habría sido un archivo en donde se llevaban los registros de gobierno y bienes importados y exportados.

Llama la atención el que pinturas de batallas y escenas de guerra son escasas, así como resulta muy raro encontrar vestigios de armamento. Al parecer la relación entre el orbe minoico y sus vecinos aqueos fue respetuosa, pese al incremento de poder y notable desarrollo de estos últimos. Su decadencia y desaparición, luego del 1380 a. C., estuvo precedida de un terremoto sucedido alrededor del 1500 a. C. y el centro de la actividad histórica en el Mediterráneo no fue más Creta, sino las polis griegas, durante todo el tiempo que duró la Edad de Bronce Tardía.

El siguiente período es el denominado como Homérico (de finales del siglo XI a. C. hasta el final de siglo VIII a. C.), pues las mejores descripciones de lo que eran las ciudades griegas de entonces las tenemos en las obras de La Ilíada y La Odisea, cuya autoría se atribuye al poeta Homero, las cuales habrían sido escritas alrededor del 700 a. C. Desde una perspectiva jurídica, las obras de este autor y posteriormente las de Hesíodo revisten especial interés, pues muchos de los conceptos que en éstas se plantean, constituyen sin duda la base sobre la que se construye el sistema penal hoy en día. Más allá de los relatos sobre guerras, viajes, héroes, dioses y cuanta criatura mitológica uno pueda imaginarse, las obras mencionadas relatan la estructura y valores de una sociedad que realmente existió y de la que, por la vía de la Atenas del siglo IV a. C. y la cultura greco-romana, Occidente es tributario. Por cierto, debe señalarse que Homero vivió cinco siglos después de ocurrida la Guerra de Troya, lo que significa que toda la explicación que da sobre esa sociedad y la forma en que la describe, se basa en conjeturas y relatos y no en una constatación directa.

Para entender las concepciones culturales y sus derivaciones jurídicas, debemos tener en cuenta que la sociedad homérica se constituye en una etapa de transición entre dos mundos: el del oîkos y el de la polis. El oîkos, se define por Aristóteles, como la primera forma de asociación humana, constituida por un macho y una hembra, quienes viven bajo un mismo techo y comparten la misma comida8. Actualmente se conceptualiza al oîkos desde tres visiones diferentes, por una parte, como sinónimo de casa, otros como los bienes del hogar y finalmente aquéllos que concuerdan con la definición aristotélica y lo usan para referirse a la familia.

Evidentemente, las palabras españolas casa, hacienda o familia agotan el contenido del oîkos, pero es claro que ésta se refiere a una primera forma de asociación y de unidad productiva de la que se derivará la palabra Oikonomia, compuesta del sustantivo oîkos y del verbo nemo.

Las sociedades que describe Homero en sus obras La Ilíada y La Odisea, si bien no pueden ser consideradas como una unidad, al punto que un buen sector de la academia considera que dichas obras fueron escritas por dos autores diferentes, son conjuntos de personas que se reúnen alrededor de un ágora, para tomar decisiones, pero que no alcanza las características que posteriormente tendrán aquellas unidades políticas, que denominaremos polis, como los conceptos de ciudadanía, de deberes y derechos del ciudadano, así como la noción de aquel que no pertenece a esa ciudadanía.

La concepción de comunidad se enfrenta aún a la vieja estructura del oîkos, de extracción claramente aristocrática, en donde el jefe del oîkos concentra los bienes y reparte los frutos de estos, a su arbitrio. Cuanto más fama y renombre tenga el jefe del grupo, mayores seguidores tendrá. Recordemos que la sociedad homérica era fundamentalmente agraria, cuando no estaba en guerra. Esta dualidad se representa claramente en la Ilíada, cuando Agamenón manda a Menelao y Palámedes en busca de Ulises u Odiseo, para pedirle que se una a su expedición contra Troya y le encuentra labrando sus tierras con una yunta conformada por un buey y un asno y sembrando sal, estratagema utilizada para fingir locura y evitar acudir a la guerra12. Palámedes descubre el engaño al ubicar a Telémaco, el pequeño hijo del rey de Ithaca al frente del arado, el cual obviamente fue detenido para no causar daño al niño. Para Homero, el fundamento mismo de la civilización se encontraba en la agricultura, por lo que la tierra no solo se convierte en fuente de materiales de subsistencia, si no en la medida de la riqueza y el poder, en una sociedad en la que este era ejercido fundamentalmente por terratenientes13.

En cuanto a la estratificación social en la Grecia Homérica, esta se encontraba dividida entre los aristoi, que significa literalmente la mejor gente, esto es aquellos que por herencia regentaban la mayor parte de la riqueza y el poder y por debajo, todos los demás, pues no aparece una palabra técnica para definir a un grupo de trabajadores definido, como labradores por ejemplo. La movilidad entre clases solo era posible por vías extraordinarias, como acceder a fortuna en la guerra y los matrimonios estaban reservados para personas del mismo grupo social.

En la línea principal del ejercicio del poder, también había diferencias, pues por una parte se hace constante referencia a los reyes en los poemas homéricos, sin embargo debe considerarse que aquellos a los cuales Homero denominaba como reyes, no ejercían dicho cargo en el sentido que posteriormente se le dio.

Su fuerza dependía de su capacidad económica, al punto que Agamenón comandó la flota griega en la expedición contra Troya, únicamente porque contaba con más barcos bajo su mando, que los demás.

En cuanto a los demás reyes, la posición de Ulises es un tanto más clara y a la vez más confusa que la de Agamenón. Está claro que rigió Ithaca como un padre bondadoso16 y que al regresar a tierra, retomó el cargo luego de matar a los pretendientes de su esposa Penélope. Al final de La Odisea, el dios Zeus sugiere que los habitantes de Ithaca hagan un juramento, por el cual reconocen como su rey vitalicio a Ulises17. Este concepto de rey, debe ser entendido en contraposición al de basileus, con el que se denominaba a quien dirigía un pueblo o villa. Muchas veces esta palabra griega se la ha traducido como rey, aunque se encuentran mucho más cerca del concepto de caudillo que el de monarca.

Si bien la mujer es contantemente nombrada tanto en La Ilíada como en La Odisea, recordemos que la guerra de Troya cuenta como motivo principal el rapto de Elena, esposa de Menelao, rey de Esparta por parte de Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, así como la asignación de género femenino a varias deidades, es evidente que el poder era ejercido por los varones, a quienes les estaba reservado el tomar las decisiones importantes de la sociedad.